Año nuevo, vida nueva
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Publicado originalmente en Blog: Travesuras de Cristal amor incondicional en fecha 11 de Enero del 2020.
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La navidad de los Nara
Autora: Nicole
- Mi niño, hoy vamos a
salir y me vas a acompañar. ¿Qué te parece la idea? – dijo
Shikaku sonriéndole a su pequeño de dos añitos, levantándolo de la cama
haciendo que se despertara y en un instante se pusiera de mal humor empezando a
patear de forma violenta.
- Hm deja, deja…
problemático – mencionó con su voz infantil, pero de forma
clara.
- Vamos Shikamaru, no te
pongas así, iremos dónde Inoichi y Chōza; los padres de tus amigos,
además tengo que aprovechar que tu madre viene mañana, sabes que nunca me deja salir a tomar con ellos – Papá le habló con calma
para tranquilizarlo, pero parecía que el peque no tenía ganas de cooperar.
- ¡No quiero, tonto! – chilló tan fuerte
como pudo, que casi deja sordo al hombre mientras seguía agitando sus piernas y
sus bracitos con intención de pegarle a su progenitor.
- ¡No! A papá no se le
habla así, ni se le pega – lo reprendió poniéndose serio, aunque
en un principio le causo gracia la reacción del infante, no podía tomárselo a
broma porque eso haría que le pierda el respeto. El pequeño Nara hizo un mohín
y volvió a lo mismo.
- ¡Te dije que no lo
hagas! – El Nara mayor le agarró la mano, pero él bebe le dio
una patada con bastante fuerza en el estómago – AU, mier… – Lo colocó sentado
en la cama y agregó haciendo un gesto con la mano – sí sigues así voy a hacerte tan, tan en
las nalguitas.
- Eres molesto – gritó
pataleando.
- Bueno ya, era broma, y
no soy molesto eh? Solo quiero salir un rato, y no puedo dejarte solo porque
mamá se molestaría conmigo después. ¿Me explicó? – y
el chiquito se le quedo mirando con un semblante apático.
- Mamá problemática – pronunció
el nene.
- Vaya pensaste lo mismo
que yo, eres igual a mí – Sonrió y añadió – pero dime… ¿Por qué estabas tan enojado?
- Quiero dormir – dijo
frotándose los ojos.
- Ah, era eso, lo hubieras
dicho desde el principio – el papá dio un largo suspiro – Mira te
llevaré cargado y puedes dormirte en el camino si quieres, además en casa del
papá de tu amigo Choji hay una cama enorme – expresó extendiendo sus
brazos para que el niño captara el mensaje
– ¿Qué me dices ahora?
- Quiero dormir – repitió
dando un bostezo.
- Ya te dije, que podrás
dormir lo que quieras – dijo cargándolo nuevamente, saliendo a
la sala de su residencia, revisó que
todo estuviera en orden luego cerró la puerta principal y partió a las calles
de Konoha.
Ya
en la casa de los Akimichi…
- Shikamaru quédate quietecito
aquí por favor – dijo rogando que no se despertara,
colocándolo con mucho cuidado en una cama que había en el cuarto al lado del
bebe gordito, luego fue dónde estaban sus amigos a conversar y tomar sake; un
licor japonés.
Pasaron
las horas, cada vez se hacía más noche, el pequeño cabeza de piña se despertó
producto de una horrible pesadilla, Choji seguía profundamente dormido por lo
que el Nara bajó sigilosamente y llegó dónde estaba Shikaku con los padres de
sus amigos.
- ¿Qué paso pequeño? – Preguntó
papá alzándolo con ambas manos.
- Quiero ir casa – las
lágrimas empezaron a caer incontrolables.
- Pero hijito, todavía es
temprano – trató de tranquilizarlo.
- Quiero ir casa, quiero
ir casa – gritó alterado.
- Está bien, dame un momentito
– le
aseguró el hombre.
- YAAAAAA – Shikamaru
estaba cada vez más histérico.
- Será mejor que se vayan
– Choza
estaba incómodo con la situación.
- Sí además mañana ya es
navidad – lo apoyo Inoichi.
- ¡Agh, que fastidio! – pronunció
preparando para irse.
- Papi…
- ¿Ahora que pasa Shikamaru?
- Quiero caca – dijo
con una carita de no poder aguantarse más.
- Pues vas a tener que esperar cuando lleguemos a casa, estoy apurado ahora.
- Duele… – expresó
sobándose la pancita, su papá solo suspiro algo aburrido.
- No te preocupes, en el
cuarto de Choji hay una bacinilla, llévalo allá – dijo
el gordo amablemente.
- Bueno, está bien, pero
esto va a ser problemático – dijo y fue con Shikamaru
hasta el cuarto de pequeño Akimichi que seguía en un profundo sueño, estando allá, le bajo el pantaloncito y el
pañal, sí a diferencia de la mayoría de sus compañeritos y su mejor amigo, él
todavía tenía que traer uno puesto, sobre todo en las noches. Así que cuando
estuvo listo el mocoso, lo hizo sentarse y se le quedó mirando, era igualito a
él tanto en apariencia como en actitudes.
- ¡Para que miras! ¡Qué
fastidio! – se cruzó de brazos, su padre no pudo evitar
sonreír, pero se volteó a esperar que el nene terminará de hacer sus
necesidades pasó más de media hora hasta que… – YA, YA, YA… – Anuncio el
peque.
- Ya era hora – Fue
por papel higiénico para limpiar a su bebecito, pero cuando volvió y lo ayudo a
pararse, se llevó una sorpresa.
- Ah, lo sabía, no has hecho nada – habló
con cansancio mientras le acomodaba el pañal y los pantaloncitos.
- Quiero ir casa.
- Sí, y yo también – mencionó
cargándolo nuevamente.
- ¿Ya estas mejor pequeño?
– Preguntó
el papá de Ino cuando ambos regresaron a la sala.
- Sí, pero fue una falsa
alarma – suspiró el señor Nara aburrido.
- Bueno pues así pasa a veces, hay que tener paciencia con los niños en esa edad, voy a ver cómo sigue Choji, desde la mañana no ha dejado de dormir, no es normal en él.
- Bien, gracias por todo, ahora
sí me voy – aseguró Shikaku y se despidió por fin.
Ya
en la avenida principal, se encontraron con un pequeño que lloraba
desconsoladamente sentado en la acera de la calle.
- Naruto papi, Naruto – dijo
el niño Nara con desespero.
- ¿Lo conoces hijo?
- Sí, es Naruto, es Naruto.
- Entiendo, se llama
Naruto, vamos a ver qué le pasa ¿Te parece? – Y
se acercó con su niño dónde estaba el otro pequeñín – ¿Qué haces aquí tan solito? – Le
preguntó agachándose.
- Hambre y frio – gritó
en medio del llanto.
- Ya tranquilo, soy el
papá de Shikamaru, te llevaré a casa con
nosotros – y lo levantó del suelo dónde estaba y se
dirigió a su residencia
Caminaron
varios minutos más hasta que por fin llegaron los tres y se anunciaron, la
señora Nara había regresado y empezó a gritarle a su marido en presencia de los
niños que abrieron mucho los ojos.
- ¿Qué son estas las horas
de llegar? – Yoshino se levantó de un salto del sofá
donde estaba ansiosa esperando a su marido y su hijo – te dije que cuidaras del niño, no que te
lo llevaras a quien sabe qué lugar, ¿y quién es este otro niño?
- Mujer, ya tranquilízate
– respondió
Shikaku agachándose un poco para besar a su esposa mientras decía – este niño se
llama Naruto y es amigo de nuestro hijo, además lo encontré solo en la calle,
lo traje para que pasara la navidad con nosotros, me partió el corazón verlo
ahí llorando sin nadie que se hiciera cargo de él, compréndeme por amor a Kami.
- Lo siento, no lo sabía,
y claro
que puede quedarse, dormirá con Shikamaru – Yoshino
sonrió amablemente a su esposo y miró al niño con ternura.
- Bien bebes, es hora de
dormir, pero antes tú debes de darte un baño – dijo
Shikaku bajando al rubio.
- No te preocupes, yo me
encargo, los bañaré a ambos – dijo la señora Nara
tomando a su pequeño en brazos e indicándole al Uzumaki que la siguiera – Ven Naruto.
- Hambre… – Se
escuchó su estómago crujir.
- Bueno, prepárale algo de
comer a Naruto, que yo voy a alistar a Shikamaru – El
hombre asintió con la cabeza mientras su esposa se dirigió al cuarto de su
unigénito.
Ya
en el cuarto de Baño, al pequeño Nara le entró otro arrebato emocional.
- No quiero, no quiero… – comenzó
a azotar ambos pies en el piso.
- ¿Cómo que no quieres? Tu
solo tienes dos años y no te mandas solo eh? – intento
ella a quitarle el pantaloncito que traía puesto sin importarte las protestas
del chiquito
– ¿Cómo crees que te voy a dejar dormir sucio? Te quedas ahí que ya, vuelvo – anunció
dejándolo con la camiseta y el pañal todavía puesto y fue a buscar un jabón
líquido que estaba en su habitación
Demoró
como veinte minutos en encontrarlo y cuando regresó se sorprendió por el
desastre que había ocasionado el niñito; todo
tirado: el cepillo de baño, las jaboneras, los adornos de cerámica que
le habían regalado sus amistades en su matrimonio, estaban ahora en el piso
hechos pedazos.
- ¿Pero qué demonios? ¿Por qué hiciste eso mocoso?
- Tú pega, tu grita, me dices
cosas, tú me quiere mucho, pero no me
grites – levanto la voz
- ¿Pero por qué tiraste todas las cosas? A ver dime rápido, es que estoy molesta de verdad.
- Es que los vejitos que
no tienen dente, se les caen los dente y las vejitas no quieren sin dentes – decía
mientras se ponía algunos dedos en la boca.
- Pero tú, no estás viejito para que me hayas tirado todo lo del baño.
- Pero mamá Kami, ¿sí es
así de escandaloso? – preguntó moviendo las manitos.
- ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? Dime, explícame para entender.
- Kami siente lo que tú me
haces – manifestó señalándola ahora con su dedito índice.
- ¿Qué te estoy haciendo? Quiero una buena razón para no pegarte.
- Kami no es así de
escandaloso contigo, el ama la gente, respeta – siguió
sin dejar de señalarla.
- Sí, pero la gente tiene que respetar y lo que tú hiciste, me tiraste todo del baño.
- A ver, te voy a decir
algo, voy a salirme y te voy a decir algo, te voy a decir algo, ¿si mami? – hablaba
el niño dando pequeños pasitos con la agarrando la perilla de la puerta con la
intención de salir del baño, pero sin atreverse del todo al final.
- Está bien, estoy esperando a que me digas una buena razón.
- Quiero decir que Kami
está en el cielo – Empezó a rascarse la carita.
- ¿Aja?
- Y tú no lo puedes ver
porque Kami está en el cielo – en lo que hablaba se
arregla la parte de atrás del pañal – de vacaciones, ósea que siente lo mismo que yo y por
eso debes respe…
- No estoy entendiendo, a
lo que tú hiciste, es que necesitas un buen correazo – El
niñp solo se metió un dedo a la boca y comenzó a chuparlo algo nervioso.
- Pero, pero eres la reina
de Kami – Mencionó esta vez jugando con el cuello de la camiseta.
- Apúrate porque no tengo
tu tiempo – dijo perdiendo ya la paciencia cogiendo una
correíta de cuero delgada que estaba en la repisa, y la sonó con fuerza haciendo que peque se estremeciera un
poco en su sitio.
- Voy a mandar a Kami a
que te cuide, que te amé – menciono tocándose la frente.
- No, no, no, no – Sonó
la correa por segunda vez – Ya, yo sé eso, yo quiero que me des una explicación.
- Mamá – dijo
de nuevo sin dejar de moverse.
- A ver…
- Es que papá quería y yo le dije no, no, no, después dolor, mucho dolor y no quise, entonces papá me trae y...
- Está bien, dame una buena razón pues.
- Mi papá estaba cansado porque Naruto está triste y solito en la calle y entonces me dio mucho miedo como una historia de terror.
- Quiero que me digas ¿por qué tiraste todo, las jaboneras, mis cerámicas todo eso?
- Sí eso te estoy diciendo…
- ¡No es lo que te pregunté!
- No me grites, no me grites ¡que fastidio!
- No digas esa palabra
¡Shikaku! ¿Estás escuchando? – Gritó por toda la casa – Este niño
repite todo lo que dices, habla con él, me está sacando de quicio.
Apareció
el señor Nara con Naruto cargado ya alimentado y duchado, Yoshino se retiró de
allí para calmarse un poco.
- ¿Qué pasa Shikamaru, no
te castigo tu mamá sin televisión la semana pasada? – Shikamaru
miro a su padre haciendo un tierno puchero y bajo la cabeza –¿por qué continúas tirando las cosas? – Cuestionó
poniéndose en cuclillas para estar a la altura de su pequeño.
- Mamá es mala.
- ¿Por qué dices eso?
- Solo grita y grita mucho
– bufó
y cruzo sus bracitos – Que problemática es esa mujer.
- Tu mami… es difícil sí,
pero te aseguro que es la más tierna y amable de todas ¿Cómo crees que la he
soportado tanto tiempo? – Shikamaru soltó una carcajada
- Mamá es buena cuando me porto bien.
- Entonces son buenas
noticias, casi siempre te portas bien – el niño sonrió con orgullo
mientras Naruto que llevaba todo el rato escuchando la conversación de ellos,
sin abrir la boca algo muy inusual en él,
empezó a bostezar
Estaba
realmente agotado, el señor Nara lo noto, se puso de pie e inmediatamente fue
por unos pañales y una piyama de su hijo y vistió al bebe visitante, luego lo
acostó arropándolo.
- Bien ahora usted va
bañarse y a tomar
un poco de
leche antes de dormir – Anunció
el mayor cargando a su pequeño, lo colocó en la tina, lo baño rápidamente y lo
alistó para dormir, después fue a la cocina por un vaso de leche, se la llevo y
lo hizo tomarla, después lo arropó al lado de su amigo dándole un beso en la
frente ambos.
Amaneció
y ambos niños fueron hacia el árbol de navidad a abrir los regalos. Naruto
prácticamente hizo trizas el envoltorio de su obsequio, pero quedó maravillado
con el mismo, le encantó tanto que le dio un mordisco.
- No pequeño, es un
peluche, no debes de comerlo. Ahorita preparo el desayuno – le
aclaro Yoshino con una sonrisa a lo que Naruto respondió inflando ambos
cachetes enojado, los adultos y el
pequeño Nara solo se rieron ante tal gesto – Mi amor bello abre el tuyo – añadió la mujer
acercándose, poniéndose a la altura de
su bebe mientras le acariciaba con cariño la mejilla derecha, es que veía a
Shikamaru todavía pensando si debía o no abrir el regalo.
- ¡Vamo Shikamaru abre, te
gutara de verás! – dijo ahora emocionado el pequeño rubio
escandaloso con curiosidad por saber que le habían regalado a su amigo.
- Vamos hijo, sé que te
gustara – lo animó el padre y el muchachito con cuidado quitó la
envoltura, abrió el regalo, emocionándose
mucho aunque todavía no sabía
cómo funcionaba aquello, le encanto.
- ¡¿Un juego de shogi?! – Cuestiono
ella sorprendida con el regalito y agregó – ¿No crees que Shikamaru todavía está muy chico para ese
tipo de juegos?
- ¡Un jugo de shobi,
super, de verás! – gritó alegre sin saber de lo que se
alegraba después volvió a coger su peluche en forma de tazón de ramen y lo
apretó con fuerza olvidándose del regalo de su amigo.
- Es una versión infantil, pero sé que no tendrá problemas, es muy inteligente ¿o acaso no te has dado cuenta ya?
- Por su puesto que siempre lo supe, incluso desde antes que naciera sabía que era brillante.
- Bueno está bien, pero no te enojes.
- ¡Papá y mamá peleando
otra vez, pero que fastidio! – exclamó aburrido mientras
el otro bebe se divertía saltando de un lado a otro en los sillones de la sala.
- Ves, por tu
culpa otra vez el niño
está repitiendo esa palabra, eres
un mal ejemplo – Le reclamó ella.
- Y tu una problemática.
- No me llames así delante de los niños, vago.
- Tampoco me tienes que decir vago, mujer.
- Entonces no
me provoques – se
defendió ella.
- ¡Agh, que fastidio! – Exclamó
Shikaku con tedio.
- No repitas esa palabra
estoy cansada de decírtelo – Dijo la mujer todavía
enojada cuando se dio cuenta lo que estaba haciendo Naruto; encamado en la estufa, la señora nerviosa le
hizo seña a su marido y este fue con cuidado, se acercó al niño por detrás y lo
tomó de los bracitos colocándolo en el suelo.
- Nos diste un susto de
muerte, pequeño – menciono suspirando.
- Ni lo digas, no nos
dimos cuenta por estar discutiendo tonterías – reconoció
ella botando el aire con el corazón acelerado igual que su marido.
- ¡Hm, problemáticos! – dijo
Shikamaru moviendo la cabeza de un lado para el otro, todos voltearon a mirarlo
sin poder evitar la risa.
Feliz Año nuevo
Me gusto esta versión infantil de estos personajes, jejej pobre Naruto pasarla solo sin su familia.
ResponderEliminarMarambra
Estuvo divertido leer de los personajes versión infantes jajajaja, ese Naruto nunca cambia siempre tan inquieto y con su dattebayo (de verás) encima. Shikamaru cree que sus padres son unos problemáticos ame el final.
ResponderEliminarJajajaja esa discusión en el baño me dió mucha risa y más porque ya había visto ese vídeo jajaja pero no pensé que se salvara del castigo!!
ResponderEliminarMuy lindo amiga
Yo también vi ese video, hay me descubriste lol, pero amiga es que me es algo complejo escribir de bebes o infantes, es decir sus reacciones, pero como Shikamaru es bien inteligente pensé que quedaba bien así y bueno Naruto siempre es Naruto jajajaja. No podía hacer que le pegaran es tan peque aquí jajajaja. De grande sí que se lo suenen por flojo. Jajajaja. Gracias por los comentarios nena, siempre, siempre los leo y tu junto con Marambra, Kevin, Cath, algunos anónimos que me dejan nota y Terry son las que me dan animo para seguir con sus comentarios.
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